Contra la usura anonadante del tiempo, el derroche del juego.
La seducción y el poder: he ahí el
tinglado de la antigua farsa.
El poeta continúa a su manera ese juego de la naturaleza del que es, como el pájaro o la piedra, una de sus realizaciones.
La poesía, que es juego a vida o muerte, jamais n’abolira le hasard.
Nada aburre tanto como la diversión. Por eso aburren, ¡y de qué modo!, los escritores empeñados en parecer divertidos.
Para instinto lúdico, el de los pájaros.
(El caminante y su sombra).
—Ser o no ser: esa es la cuestión.
—Ser y no ser: asunto peliagudo.
El hombre ha pasado por ser sapiens,
faber, ludens… Digamos paradójico y lo habremos dicho todo.
(Filosofía del arquero). ¿Errar el tiro? ¡Claro! A ser posible, por elevación
El escepticismo hedonista de las élites ya tiene su contrapartida: el desasosiego lúdico-festivo de los ilotas.

